dilluns, 15 de desembre de 2008

El descubrimiento de Rosetta

En 1799 un capitán del ejército francés llamado Pierre-François Bouchard encontró en Egipto una losa negra de 4 pies de largo, 2 de ancho y uno de grosor. La piedra fue encontrada en Rashid, ciudad que fue bautizada por los franceses como Rosetta. Hecho por el que después se denomino a la piedra así mismo, en honor al pueblo donde fue encontrada.

En la piedra Rosetta se podían leer tres tipos de inscripciones diferentes. La primera en jeroglífico, que se usaba en el Egipto de los faraones para los documentos religiosos importantes. La segunda inscripción estaba en egipcio demótico, que era el tipo de escritura común de Egipto a partir del siglo VII a.c. Y, finalmente, la tercera inscripción podía leerse en griego, que era el idioma de los dirigentes del país desde los inicios del siglo IV. Se supone que la piedra fue grabada hacia esa época.

Los franceses del Instituto de Egipto iban a trasladar la piedra, cuando el ejército inglés desembarcó en Egipto i la confiscó. Por eso la podemos visitar hoy en el Museo Británico de Londres, donde se expone desde el año 1802.

Fue allí donde un científico llamado Jean François Champollion (1790-1832) descifró la inscripción comparando los diferentes tipos de escritura. El hecho de que una parte de la piedra estuviese traducida al griego fue una gran ayuda para descifrar aquella escritura ininteligible que hasta el momento había permanecido en el olvido.