dijous, 18 de juny de 2009

Orgullo propio


Este casco expuesto en el museo de Marq de Alicante me recuerda mucho al significado de guerra.

Esa lucha de dos identidades, dos significados, dos esencias, dos almas... esa competencia por demostrar la grandeza ante otro... tal vez de poder, tal vez de riqueza... pero sobretodo de honor.

El término de guerra ha sido asumido por todos como un acontecimiento en el cual mucha gente muere sólo por la codicia de unos pocos que luchan a través de los soldados y éstos luchan por un sentimiento pues, no ganan nada más a cambio. Éstos, luchan por su país, por la patria, por algo abstracto y no material. eso es lo que hace grande a un soldado, a un guerrero que arriesga su vida por otras muchas personas, ese espíritu que sólo tiene el más osado y a pesar de ser tan apreciado, dura tan poco.

Ese sentimiento de orgullo es el que siento al ver este casco, que a pesar de parecer algo absurdo (pues con él no consigues nada más excepto la muerte) la valentía del guerrero no se debe menospreciar. Gracias a ellos, grandes cambios han hecho evolucionar al mundo entero. No creo que haga falta poner ejemplos, se conocen y de sobra. És más, cada una de sus vidas, a pesar de haber sucumbido en las guerras, han convertido el pasado en lo que somos ahora.

Muchos están orgullosos de ello y otros no, pero nunca debemos olvidar que sólo uno de ellos arriesgó su vida por todos los demás, y gracias a él nacimos y somos lo que somos, y con él millares más. Por tanto, debemos saber que sómos únicos y muy valiosos, ya que somos lo que nos han regalado muchos que antaño murieron por la causa.

Si ellos nos regalaron su vida para que nosotros existiéramos, ¿no deberíamos vivir estando orgullosos de lo que somos?







2 comentaris:

Santi ha dit...

Molt ben escrit, Jaime.
La guerra sens dubte ha estat al llarg del temps una experiència vital intensa per a molts. Però potser ens ha arribat el moment de començar a viure intensament també en la pau, ¿no creus?

Jaime ha dit...

Estoy totalmente de acuerdo. Pero debemos aceptar que estamos en una situación mundial de crisis la cual necesita cambios drásticos para darle la vuelta a la situación y que de una vez por todas, la suerte nos sonría y no nos mienta.

La pregunta es, ¿sería la paz capaz de dar ese cambio? ¿o hará falta llegar al punto extremo para tomar medidas de verdad?